Teško je kao pakao.

En verano me gusta dormir con la ventana entreabierta, para que corra un poco el aire y me pueda tapar sin llegar a morirme de calor. Me gusta el roce de unas sábanas blancas, su olor y la sensación de protección que me producen. Duermo mucho mejor, más a gusto. Además, es estupendo despertarse y ver los rayos del Sol entrando entre las rendijas de la persiana.

Hoy me he levantado con ganas de hacerme un blog. Tener un sitio donde colgar fotos y una breve descripción de mis paranoias ha estado bien, pero quiero cambiar de parajes y darle un nuevo punto de vista a mi forma de desahogarme.

No sabría decir lo que significa exactamente, pero creo que no mentiré si digo que "me siento un poco alpistadita, como si tuviera gorgonzola." 

Cada vez tengo más claro que sólo me pongo en plan filosófica o que me da la venada de escribir cuando echo en falta un poco de liberación, es decir, cuando estoy triste o melancólica. Simplemente, cuando tengo algo en lo que pensar profundamente. Y la verdad, es que es algo que me fastidia, porque cuando soy un poco feliz es cuando más ganas debería tener de gritárselo al mundo. ¿Acaso nos gusta compadecernos? ¿Lo hacemos porque realmente todo el mundo busca la atención de los demás?

En parte creo que es así, todos necesitamos un poco de afecto de vez en cuando. Somos seres sociales que necesitan algún piropo de vez en cuando, una guiño de ojos, una palmadita en la espalda o un simple abrazo. 

No sé dónde quiero llegar con todo esto. Tan sólo voy a decir que no podré evitar hablar de las relaciones, porque es lo que nos rodea por completo, de lo que vivo y, por lo tanto, de lo sentiré más de una decepción o tristeza. Espero poder decir cosas bonitas también. 

En fin, en honor a mi regalizción.
Ahora sí que me voy al sobreado.
Un besote dimensional.
Te mando un beso con grandes capacidades.
Un beso completo, el beso total.