La familia se desvive por ti, lucha contigo por cada paso que intentas dar y te ayuda en todo lo posible. Pero cuando alguien intenta superarse por sí mismo y no tiene más que ha gente insistiendo en lo que tiene que hacer, la sensación de que no confíen por su reputación, de que piensen que por sí mismo no pueda o cualquier dolor mental que se le ocurra a cada cual, es insufrible.
Siempre se agradece la insistencia, todo el mundo es vago en mayor o menor medida y un pequeño empujón puede ser bien recibido, a no ser de que en vez de un empujón te cojan de la mano y te lleven hasta la parada del tren que tienes que ir a coger.
Puedes llegar a sentirte un completo y absoluto paquete.
Ya es bastante difícil cuando uno no sabe que hará en la vida, porque a la hora de elegir un camino que seguir, puedes perderte... Pero a veces es mejor equivocarse, aprender de cada tortazo que te das con la pared, y seguir adelante. Y eso es algo que la familia no entiende, porque ellos lo han pasado mal con cada porrazo y quieren hacerte el tuyo más llevadero, incluso si es posible, que no llegue.
El problema es que tú quieres llegar a ser alguien como ellos, quieres madurar con cada pequeña o gran leche que te des, quieres vivir tu vida y sufrir cada error. Quieres crecer, llorando y riendo cada paso que des.